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domingo, 11 de mayo de 2014
El Accidente de chernobil
fue un accidente nuclear sucedido en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin
Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de esta central nuclear produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógenoacumulado en su interior. Básicamente se estaba experimentando con el reactor para comprobar si la energía de las turbinas podía generar suficiente electricidad para las bombas de refrigeración en caso de fallo.La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido deeuropio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsados, materiales radiactivos y/o tóxicos que se estimó fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en al menos 13 países de Europacentral y oriental.Después del accidente, se inició un proceso masivo de descontaminación, contención y mitigación que desempeñaron aproximadamente 600.000 personas denominadas liquidadores en las zonas circundantes al lugar del accidente y se aisló un área de 30 km de radio alrededor de la central nuclear conocida como Zona de alienación, que sigue aún vigente.Solo una pequeña parte de los liquidadores se vieron expuestos a altos índices de radiactividad. Los trabajos de contención sobre el reactor afectado evitaron una segunda explosión de consecuencias dramáticas que podría haber dejado inhabitable a toda Europa.Dos personas, empleadas de la planta, murieron como consecuencia directa de la explosión esa misma noche y 31 en los tres meses siguientes. Mil personas recibieron grandes dosis de radiación durante el primer día después del accidente, 200.000 personas recibieron alrededor de 100 mSv, 20.000 cerca de 250 mSv y algunos 500 mSv. En total, 600.000 personas recibieron dosis de radiación por los trabajos de descontaminación posteriores al accidente. 5.000.000 de personas vivieron en áreas contaminadas y 400.000 en áreas gravemente contaminadas, hasta hoy no existen trabajos concluyentes sobre la incidencia real, y no teórica, de este accidente en la mortalidad poblacional.
Tras prolongadas negociaciones con el gobierno ucraniano, la comunidad internacional financió los costes del cierre definitivo de la central, completado el 15 de diciembre de 2000. Inmediatamente después del accidente se construyó un "sarcófago", para aislar el interior del exterior, que se ha visto degradado en el tiempo por diversos fenómenos naturales por lo que corre riesgo de desplomarse. Desde 2004 se lleva a cabo la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor. El resto de reactores de la central están cerrados.
El desastre nuclear de Hiroshima
El 26 de julio de 1945, el presidente norteamericano Harry Truman lanzó una proclama al pueblo japonés, conocida luego como la Declaración de Potsdam, pidiendo la rendición incondicional del Japón so pena de sufrir una devastadora destrucción aunque sin hacer referencia a la bomba atómica. Según la proclama, Japón sería desposeído de sus conquistas y su soberanía quedaría reducida a las islas niponas. Además los dirigentes militares del Japón serían procesados y condenados restableciéndose la libertad de expresión, de cultos y de pensamientos.
El Japón quedaba sujeto a pagar indemnizaciones, sus ejércitos serían desmantelados y el país tendría que soportar la ocupación aliada. Conociendo la mentalidad de los japoneses, es evidente que Truman buscaba el efecto contrario al que manifestaba públicamente. Los japoneses, humillados en su orgullo, no se rendirían y entonces Truman podría lanzar su anhelada bomba atómica, más como un mensaje intimidatorio hacia Stalin que pensando en la derrota japonesa que ya era casi un hecho. El 29 de julio el premier japonés Suzuki como era previsible rechazó la propuesta de Truman. El 3 de agosto, Truman dio la orden de arrojar las bombas atómicas en Hiroshima, Kokura, Niigata o Nagasaki. El objetivo le era indistinto y la suerte de cientos de miles de almas inocentes parecieron no importarle demasiado. El 6 de agosto despegaba rumbo a Hiroshima la primera formación de bombarderos B-29.Uno de ellos, el Enola Gay, piloteado por el coronel Paul Tibbets, llevaba la bomba atómica; otros dos aviones lo acompañaban en calidad de observadores. Súbitamente apareció sobre el cielo de Hiroshima el resplandor de una luz blanquecina rosada, acompañado de una trepidación monstruosa que fue seguida inmediatamente por un viento abrasador que barría cuanto hallaba a su paso. Las personas quedaban calcinadas por una ola de calor abrazador. Muchas personas murieron en el acto, otras yacían retorciéndose en el suelo, clamando en su agonía por el intolerable dolor de sus quemaduras. Quienes lograron escapar milagrosamente de las quemaduras de la onda expansiva, murieron a los veinte o treinta días como consecuencia de los mortales rayos gamma. Generaciones de japoneses debieron soportar malformaciones en sus nacimientos por causa de la radiactividad. Unas cien mil personas murieron en el acto y un número no determinado de víctimas se fue sumando con el paso de los días y de los años por los efectos duraderos de la radiactividad.A pesar de la magnitud del desastre, los japoneses decidieron seguir luchando hasta el final en una prueba de su valor como pueblo guerrero. El 9 de agosto otra bomba, esta vez de plutonio, caía sobre la población de Nagasaki. Los efectos fueron menos devastadores por la topografía del terreno pero 73.000 personas perdieron la vida y 60.000 resultaron heridas. Contra todos los pronósticos, el ministro de guerra japonés KorechikaAnami comunicó inmediatamente que el Japón seguiría peleando hasta perder a su último hombre. Por esas horas dramáticas, los oficiales del Ejército y la Armada se enfrentaban al pesimismo del emperador Hirohito que se mostraba dispuesto a firmar la rendición incondicional. Un intento de golpe de estado causó la muerte de soldados leales al emperador y de algunos oficiales rebeldes, lo cual demuestra que aún después del devastador efecto de las bombas atómicas, los japoneses seguían debatiéndose entre pelear y rendirse sin amedrentarse ante el peligro de una tercera bomba. Numerosos oficiales incluyendo al propio Anami se suicidaron por medio del harakiri, ritual milenario, antes de rendirse al enemigo. La misma actitud la siguieron muchos soldados y civiles en el campo de batalla que se mataban entre ellos frente a los captores que no podían dar crédito a semejante fanatismo.
Recién el 15 de agosto, casi una semana después de Nagasaki, el pueblo japonés escuchaba por primera vez la voz de su emperador que había tenido que descender de su condición divina para convencer a su pueblo de que debía rendirse. Sin pronunciar la palabra “rendición” dijo que la guerra había terminado. Contra la creencia de muchos, Japón decidió rendirse no tanto por el efecto de las bombas atómicas sino por el ataque artero de la Unión Soviética desde Manchuria el día 8 de agosto de 1945. Cuando un millón y medio de rusos con sus fuerzas blindadas se lanzaron en el interior de Manchuria, los japoneses comprendieron que era inútil seguir resistiendo. Este hecho desmiente el típico cinismo de los historiadores occidentales que aún hoy sostienen que las bombas atómicas fueron necesarias para acortar la guerra y, por ende, para “ahorrar” la vida de miles de soldados que los aliados habrían perdido en su intento por invadir el Japón. Aún si esto fuera cierto, nada justifica haberle provocado la muerte instantánea a civiles inocentes que no eran soldados ni formaban parte de un objetivo militar.Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, aunque sólo la mitad había fallecido los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación. Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia, 231 casos observados, y distintos cánceres, 334 observados, atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas. Japón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda, además de que adoptó los “Tres principios no nucleares”, lo que prohibía a Japón tener armamento nuclear.
Corazón del Demonio
Fue el sobrenombre aplicado a una masa subcrítica de plutonio de forma esférica con un peso de 6.2 kg que accidentalmente alcanzó la masa crítica en dos eventos separados dentro del Laboratorio Nacional Los Álamos en los años 1945 y 1946. Cada incidente tuvo como resultado la radiación aguda y envenenamiento y subsecuente muerte de un científico. El 21 de agosto de 1945, el núcleo de plutonio produjo una corriente de irradiación ionizante que dio directo a Harry Daghlian, un físico que cometió un error al trabajar sólo, en experimentos de reflexión de neutrones con el núcleo. Éste fue colocado dentro de una pila de ladrillos reflectores de neutrones para que el ensamble se acercara a la masa crítica, mientras intentaba colocar un ladrillo alrededor del ensamble lo dejó caer accidentalmente en el núcleo lo cual disparó el ensamble a una masa supercrítica, a pesar de haber retirado el ladrillo rápidamente Daghlian recibió una dósis fatal de radiación.Después, el 21 de mayo de 1946, el físico Louis Slotin y otros científicos se encontraban en el Laboratorio de Los Álamos dirigiendo un experimento que implicaba la generación de una reacción de fisión al colocar dos semiesferas de berlio (material reflector de neutrones) alrededor del mismo núcleo de plutonio. La mano de Slotin portaba un destornillador separando los hemisferios teniéndolos parcialmente cerrados, el núcleo alcanzó el nivel supercrítico, liberando una alta dosis de radiación. Louis separó rápidamente las dos mitades, deteniendo la reacción en cadena y salvando inmediatamente las vidas del resto de los científicos en el laboratorio. Louis Slotin murió nueve días después de envenenamiento por radiación aguda.
Accidente de un B-52 en Goldsboro
Esta ha sido una de las 11 bombas nucleares que Estados Unidos "extravió" por todo el mundo, las llamadas Flechas Rotas, durante la Guerra Fria.
El día 24 de Enero de 1961, un Boeing B-52 Stratofortress que llevaba dos bombas de 24 megatones cada una (la energía liberada por la explosión de un megatón es de 4,18x10^15 julios) se estrelló cuando despegaba de la base militar de Goldsboro, en Carolina del Norte.
Una de las dos bombas se hundió en un pantano y no ha sido localizada hasta el día de hoy.
Los restos del avión y de la otra bomba cayeron alrededor de un area de 5.2 kilometros cuadrados de plantaciones de algodón y tabaco. Muchos de los dispositivos de esa bomba habían empezado a activarse, además de que el mecanismo de seguridad de la bomba no fue puesto en funcionamiento, por lo que el material radioactivo fue expulsado a la atmósfera.
La segunda bomba cayó en un pantano a alrededor de 1200 kilómetros por hora. Esta se desintrgró y la cola de la bomba fue descubierta a unos 6 metros bajo tierra. Algunos de los componentes de la bomba fueron recuperados, como el plutonio o la botella de tritio, sin embargo la excavación fue interrumpida por la dificultad de la misma por el desocntrol de las aguas subterraneas , por lo que todo el uranio que contenía la bomba ha quedado bajo el suelo de Carolina del Norte.
La explosión de Baneberry
El terreno de pruebas de Nevada es una reserva del Departamento de Energía de Estados Unidos. Este sitio es el escenario de múltiples pruebas nucleares desde el año 1951 (928 en total), y ocurriendo varios accidentes. El más importante fue el ocurrido el 11 de Diciembre de 1970 durante la serie de pruebas nucleares de la Operación Emery. La bomba Baneberry fue detonada según lo previsto en el fondo de un pozo a 275 metros de profundidad, sin embargo la energía desprendida por la bomba agrietó el suelo de la tierra de una manera inesperada, lo cual provocó una nube de gases calientes y polvo radioactivo que comenzó 3 minutos y medio después de la explosión y durando varias horas.
El clima invernal no ayudó a la situación y la nube caliente subió hasta tres alturas separadas entre sí, lo que hizo que se dispersasen por sitios distintos, como Nevada, Idaho, Oregón y algunos sectores de Whasington.
El hundimiento del submarino K-219
El K-219 era un submarino usado por la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Llevaba 34 misiles incorporados y aproximadamente 16 armas nucleares. El 3 de Octubre de 1986 se encontraba a unos 1000 kilómetros al Este de las Bermudas cuando el sello en una de las escotillas falló. Esto permitió que el agua del mar entrase en el tubo de misiles y reaccionase con los residuos de combustible líquido, produciendo ácido nítrico. Posteriormente el submarino sufrió una explosión.
Un carguero soviético intentó llevar el submarino a flote, pero la inundación que este sufría lo hizo totalmente imposible, hundiéndose hasta el fondo de la llanura abisal de Hateras, a unos 5500 metros de profundidad.
Bomba pérdida en la Isla de Tybee
En la noche del 5 de febrero de 1958 un bombardero B-47 Stratojet que llevaba una bomba de hidrógeno en un vuelo nocturno de entrenamiento frente a la costa de Georgia chocó con una caza F-86 a 11.000 metros de altura. La colisión destruyó al caza, dañó gravemente un ala del bombardeo y desencajó parcialmente uno de sus motores. Instruyeron al piloto del bombardero, mayor Howard Richardson, para que se deshiciera de la bomba H antes de intentar un aterrizaje. Richardson lanzó la bomba a las aguas poco profundas de WassawSlough, cerca de la desembocadura del río Savannah, a unos pocos kilómetros de la ciudad Tybee Island, donde pensaba que la bomba sería recuperada rápidamente.
Equipos de búsqueda y rescate fueron enviados rápidamente al lugar. WarsawSound fue misteriosamente acordonada por soldados de la Fuerza Aérea. Durante seis semanas, la Fuerza Aérea buscó sin éxito la bomba. Buzos submarinos buscaron en la profundidad, los soldados pisotearon las salinas cercanas, y un dirigible sobrevoló el área tratando de encontrar un agujero o un cráter en la playa o el pantano. Luego, sólo un mes después, la búsqueda fue abruptamente detenida.
la bomba también incluía un explosivo nuclear secundario, o bujía, diseñado para convertirla en termonuclear. Se trata de un obturador ahuecado de un diámetro de cerca de una pulgada hecho de plutonio o de uranio altamente enriquecido (el Pentágono nunca ha dicho de cuál se trata) repleto de combustible de fusión, con gran probabilidad litio-6 deuteride. El litio es altamente reactivo en el agua. El plutonio de la bomba fue fabricado en la Hanford Nuclear Site en el Estado de Washington y sería el más antiguo en EE.UU. Es una mala noticia: el plutonio se hace más peligroso a medida que envejece. Además, la bomba contendría otros materiales radioactivos, como ser uranio y berilio.
La bomba está cargada con 181 kilos de TNT, hecho para causar que el disparador de plutonio implosione e inicie así la explosión nuclear. A medida que pasan los años, esos altos explosivos se hacen escamosos, quebradizos y delicados. Es probable que la bomba esté enterrada a entre 1,5 y 4,5 metros de arena y que esté filtrando lentamente radioactividad hacia los ricos terrenos de caza de cangrejos del WarsawSound.
Fuego de Windscale.
En Windscale, condado de Cumbria, extremo norte de Inglaterra, se erigía una instalación nuclear con fines militares. Su objetivo era producir plutonio para investigación, y posterior uso en los submarinos nucleares. Este reactor estaba explotado bajo la Autoridad del Gobierno Británico.
El incidente ocurrió cuando el grafito se incendió . El fuego dio lugar a una liberación de una cantidad importante de contaminación radiactiva. Gases radioactivos, como Yodo 131 y gases nobles, fueron emitidos al ambiente. La investigación posterior dio que alrededor de 20.000 curios de Yodo 131 fueron emitidos: aprox.740 mil millones de becquerels (miden la contaminación radioactiva), contaminado Inglaterra.
Como la instalación era secreta, consiguieron que la noticia no se filtrara. Con argucias legales, por 45 días se prohibió la venta de leche en un área de 500 km². El “Medical Research Council Commitee” concluyó en que el accidente no tuvo consecuencias directas para la población y “ninguna” medida especial a parte de la citada, se debía tomar.
Incidente del Equinoccio de Otoño
Esta no fue una catástrofe nuclear, pero bien pudo ser la mayor de todo los tiempos si no llega a ser por StanislavPetrov (el hombre que salvó al mundo), un teniente coronel del ejército soviético durante la Guerra Fría. Es recordado por haber identificado correctamente una alerta de ataque con misiles como una falsa alarma en 1983, por lo que evitó lo que podía haber escalado en una guerra nuclear etre la Unión Soviética y los Estados Unidos.
El 26 de septiembre de 1983, se produjo este incidente, que colocaría al mundo a escasos segundos del Apocalipsis atómico. A las 00.14 (hora de Moscú) un satélite soviético dio la alarma: un Misil balístico intercontinental estadounidense se habría lanzado desde la base de Malmstrom (Montana, EEUU) y en 20 minutos alcanzaría la URSS.
StanislavPetrov estaba a cargo del búnker Serpujov-15, el centro de mando de la inteligencia militar soviética desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial rusa, estaba sustituyendo a un compañero esa noche, pero tuvo que hacer frente al incidente. Su misión era verificar y alertar de cualquier ataque a sus superiores, con lo que se iniciaría el proceso para contraatacar con armamento nuclear a los Estados Unidos.
A pesar de la alarma que se apoderó del bunker, su primera reacción fue de escepticismo. Si Estados Unidos decidía lanzar un ataque, era poco probable que lo hiciera con un solo misil y dando la oportunidad al enemigo de responder. Podía ser un error informático, -el radar ya había fallado antes- asi que ordenó suspender la alarma que hubiera lanzado el contraataque y esperar. Pero minutos después, el ordenador informó de un segundo misil, luego de un tercero, un cuarto y un quinto.
Petrov seguía teniendo dudas, pero la presión para que respondiera alcanzó límites extremos. Podía elegir entre seguir su instinto que le indicaba que se trataba de un error, asumiendo que si se equivocaba podían morir miles de rusos en su propio país, o lanzar la respuesta nuclear hacia suelo americano que ordenaba el protocolo estratégico. Optó por lo primero, y cuando pasaron los minutos y fue evidente que había tenido razón, se dieron cuenta de que posiblemente habían evitado la tercera guerra mundial y un posible holocausto nuclear.
Luego la investigación reveló que el error se debió a un rarísimo alineamiento de rayos solares y nubes que los ordenadores interpretaron como un misil. Petrov era un heroe que había salvado al mundo, pero para sus superiores militares había desobedecido el protocolo de seguridad poniendo en riesgo a sus compatriotas. Además había dejado en mal lugar al sistema. Asi que le jubilaron anticipadamente dejándolo con una pensión de 200 dólares al mes. Y lo que es peor, mantuvieron el incidente en secreto hasta 1998.
Al ser preguntado por que no habia dado la alerta, Petrov contesto "La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles".
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